Todas las constituyentes han fracasado

Los venezolanos debemos adherirnos a solicitud de nulidad de la constituyente interpuesta por la Fiscal ante el TSJ

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Walter Márquez explica el proceso de dos siglos / Prensa WM
Walter Márquez explica el proceso de dos siglos / Prensa WM

De acuerdo a un análisis de los procesos constituyentes y constitucionales por los que ha pasado Venezuela, el historiador y parlamentario nacional emérito Walter Márquez explica las razones por los cuales en más de 200 años de historia republicana han fracasado todas las constituyentes “y la de Nicolás Maduro también fracasará”.

— La primera constitución venezolana –explicó Márquez- que se aprobó en diciembre de 1811 producto de una constituyente que declaró la independencia y redactó  nuestra primera Constitución federal fracasó con la caída de la primera República. Luego en 1830  con la muerte del Libertador hubo la disolución de la Gran Colombia y la separación de Venezuela y Colombia, lo cual permitió la constituyente de 1830 con Páez a la cabeza, pero también fracasó.

De acuerdo a su análisis esto sucedió porque no hubo un proyecto de país que se pudiera desarrollar ya que los grupos económicos, los “grandes cacaos” de la época colonial eran los que habían dirigido la independencia y quedaron muchos conflictos sin resolver que conllevó al estallido de la guerra federal, conocida también como la guerra de los 5 años que fue devastadora para el país donde incluso aparece la figura de Zamora, “uno de los pillos más grandes de la historia venezolana  que saqueó Barinas y ordenó incendiarla cuando no pudo controlarla militarmente”.

La guerra federal –agregó- concluyó en un acuerdo para convocar la constituyente de 1863 que tuvo grandes avances desde el punto de vista socioeconómico, pero también fracasó. Ni siquiera la capacidad de Guzmán Blanco pudo sacar adelante al país y al final vinieron los andinos al poder a partir del 23 de mayo de 1899. En la época de Cipriano Castro hubo también algunas constituyentes al igual que en la época de Gómez, pero las más importante fueron  después del golpe de 1945 contra Medina Angarita que fue la constituyente de 1947, después del golpe de estado del 24 de noviembre de 1948 contra Rómulo Gallegos liderizado por Marcos Pérez Jiménez, dictador reconocido como progresista porque aunque violó derechos humanos impulsó un gran desarrollo en el país, incluso seguridad jurídica, pero al final salió del poder por los abusos que cometió y vino una era de 40 años.

De esta época, entre 1958 hasta 1998, Márquez indica que hubo crisis con intentos de golpes de estado, caídas y subidas del petróleo y eso conllevó a la constituyente de 1999 de Hugo Chávez Frías, quien había intentado dar un golpe de estado en 1992, la cual también fracasó porque el problema de Venezuela no es de rango constitucional ni de constituyentes, sino de cultura política y de modelo económico.

ADN populista

En este orden de ideas Walter Márquez manifiesta que la cultura política venezolana está basada en el populismo, el militarismo, la demagogia, el centralismo, la corrupción, la burocracia y el clientelismo político electoral. “Todo ese cuadro forma parte del ADN del venezolano, y en lo económico desde que llegaron los españoles no hemos diversificado la producción agroindustrial y petrolera”.

— En la época colonial dependíamos del cacao, por eso a los grandes líderes económico del momento se les llamaba “grandes cacaos”. Después de 1830 durante la época republicana el principal producto fue el café, y a partir de Gómez el producto fue el petróleo, el cual no supimos aprovechar como palanca de desarrollo, y en vez de agradecer nuestra riqueza lo hemos llamado “el estiércol del diablo” cuando en otros países ha sido una bendición como el caso de Noruega, por lo que tenemos que comenzar a cambiar esa cultura hacia nuestro petróleo. Venezuela tiene que pasar de ser un país petrolero a un país energético, es decir, no podemos seguir vendiendo petróleo crudo, tenemos que darle valor industrial a nuestra principal riqueza; en el futuro no debemos vender ni un barril, sino procesarlo y vender derivados del petróleo, pero la falta de un modelo de país y de una cultura política moderna así como una economía diversificada nos ha llevado a esta crisis, añadió.

“Indudablemente necesitamos un proceso constituyente para superar esta crisis, pero en otro momento, este no es el momento de la Constituyente, sino de la Constitución, por lo que es obligante cumplir con las normas constitucionales para buscar una salida a la crisis del país”.

Apoyo a la demanda de la Fiscal

Para el parlamentario emérito Maduro está cometiendo un gravísimo error al tratar de imponerse por la fuerza “porque no tiene los recursos económicos, no tiene la fuerza de las masas y no tiene la imagen que tuvo en su época Hugo Chávez Frías, por lo que en este momento hay que seguir en la calle presionando, y a la vez buscar aliados como la Fiscal General de la República, quien cometió graves errores en el pasado, pero que ahora está rectificando frente a su conciencia, ante el país y el estado de derecho, por eso es necesario adherirnos a la solicitud de nulidad que intentó ante la Sala Electoral del TSJ por cuanto es una vía pacífica, democrática y electoral, y ella está pidiendo la nulidad de la convocatoria a la constituyente y sus bases comiciales, por lo que hay que cerrar filas alrededor de la Asamblea Nacional y de la Fiscal General de la República”.

Como historiador  y como parlamentario jubilado resaltó que en el futuro se debe concertar un proceso constituyente pero que sea producto de un gran acuerdo nacional y no la imposición de unos sobre otros, porque  la constituyente de 1811 la dirigieron los grandes cacaos, la de 1830 Páez que habían expulsado al Libertador de Venezuela y habían alcanzado la separación de Venezuela de la Gran Colombia, la de 1863 la impusieron los federalistas que habían triunfado, la de 1947 la realizaron los que habían llegado por un golpe de estado contra medina Angarita, y Chávez impuso su constitución en 1999, pero todas fracasaron porque no fueron producto de un gran acuerdo nacional ni de una visión moderna de la política, la cultura y la economía, por lo que estamos seguros que también la constituyente de Maduro va a fracasar estruendosamente. Luego tendremos que reconstruir el país sobre la base de una verdadera constituyente”.

Prensa WM