DESPLAZADOS SIN DERECHOS HUMANOS

Se alimentan de lo que algunos movimientos de ayuda humanitaria llevan a la zona, pero cuando esta ayuda no alcanza, preparan cualquier cosa con agua del rio Táchira y que siendo explicito, son contaminadas.

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Hambre, Miseria, Indigencia de venezolanos en calles colombianas/JCMO/RI
Hambre, Miseria, Indigencia de venezolanos en calles colombianas/JCMO/RI

Venezuela.- Desde ya un poco más de cuatro años los ciudadanos del país que se encuentra ubicado al norte de sur de América, iniciaron su éxodo en diferentes direcciones y con diferentes propósitos, pero con un solo motivo, escapar de la tiranía, el hambre y la miseria que agobia a una de las naciones más rica del Mundo, “Estamos hablando de VENEZUELA”.

Son muchas las respuestas que oigo diariamente, por parte de los protagonistas, unos salen en busca de comida, otros empleo, otros en sillas de ruedas cruzan la línea fronteriza buscando desesperadamente atención hospitalaria, otros manifiestan que no consiguen las medicinas para ninguna de las patologías, otros alegan que escapan de la persecución política que se genera al disentir de un gobierno absolutista y que encarcela a los que emiten una posición distinta a la de ellos, sembrando terror, así como argumentos falsos y en algunos de los casos la muerte.

Retrocedo dieciocho meses y en este lapso de tiempo se puede evidenciar que la salida desesperada de los venezolanos empezó a incrementarse. Ya son más las personas que salen desorientadas del país, buscando ayuda por parte de la comunidad internacional, consiguiendo como destinos apetecibles, Chile, Perú, Ecuador, Argentina, Republica Dominicana, México, Islas del Caribe y Estados Unidos.

A la fecha me indican autoridades neogranadinas, que la frontera con mayor movimiento de desplazados venezolanos es la que se ubica entre San Antonio del Tàchira, Venezuela y el sector la Parada en el Municipio Villa del Rosario en el Norte de Santander, Colombia, teniendo como acceso el Puente Internacional Simón Bolívar.

Las cifras han variado desde el último balance realizado por los entes migratorios colombianos, de un millón quinientas mil personas en el mes de agosto de 2017 a un universo promedio de seis millones de personas, sin contar los cinco millones de colombianos que se regresaron a su tierra natal, obligados por un decreto emitido por el Ex Gobernador del Táchira, José G. Vielma, en aquel entonces. Esta cifra se registra en los primeros días del mes de enero de 2018.

Por su parte las autoridades de ambas naciones se niegan a reconocer que existe una situación humanitaria, generando así el caos en la frontera, especialmente del lado colombiano, en el que se observa cómo crece el número de personas viviendo en situación de calle, consiguiendo albergue en las riveras del rio Táchira, Los laterales de la Autopista perimetral que lleva a la ciudad de Cúcuta, Capital del Norte de Santander, así como los frentes de cada uno de los establecimientos comerciales del Sector la Parada, Villa del Rosario, Los Patios y Cúcuta.

Al acercarme a estas personas, pude constatar que pasan por una situación extrema de hambre y miseria, cada uno de ellos con una historia diferente, pero que al llegar a la realidad de Colombia, se ven truncados sus sueños ya estropeados por su necesidad.

Estas personas subsisten vendiendo cualquier cosa que les pueda servir para comer algo, venden agua, malta, caramelos o galletas, otros hacen colas a las personas que requieren sellar el pasaporte de entrada a Colombia, unos con más suerte venden pasajes a los venezolanos que viajan vía terrestre a otras ciudades de Colombia e inclusive a otros destinos del Sur de América.

Mientras unos venden algo, otros se quedan cuidando las pocas pertenencias de los que salen a trabajar, como colchoneta, cartón, morrales o bolsos de viaje, entre otras cosas.

Se alimentan de lo que algunos movimientos de ayuda humanitaria llevan a la zona, pero cuando esta ayuda no alcanza, preparan cualquier cosa con agua del rio Táchira y que siendo explicito, son contaminadas.

Familias enteras viven en esta situación, según el último estudio, unas 17mil personas están varadas en la frontera más activa de Latinoamérica, las autoridades siguen con la venda en los ojos y la situación humanitaria crese y crese.

Aprovecho este medio para solicitar a la comunidad internacional se sincere ante esta situación, que afecta no solo a los venezolanos, sino que también ha cambiado las vidas de los colombianos, que ven imposibilitadas sus vidas cada vez que asoman su rostro a la ventana y ven como diambúlan personas pidiendo comida, además de otras cosas. Ya Basta…

No puede existir un dialogo, cuando vemos como un pueblo muere de hambre, es necesario accionar estrategias inmediatas para salir de esta etapa tan cruel para los venezolanos.

Radio Información / JCMO